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¿Empiezas a invertir? No cometas estos 3 errores
Los errores forman parte de cualquier aprendizaje, pero, afortunadamente, muchos se pueden anticipar y prevenir. A continuación, te indicaremos, de manera clara y sencilla, cómo evitar tres de los errores más frecuentes que cometen los inversores novatos.
Centrarse en el corto plazo
Las personas preferimos las recompensas inmediatas, aunque las lejanas sean mucho mayores. Esta inclinación se denomina “sesgo de presente” y explica por qué nos cuesta tanto ahorrar dinero, seguir una dieta o desarrollar proyectos complejos a lo largo del tiempo.
El sesgo de presente es un auténtico problema en el terreno de la inversión porque, a corto plazo, es probable que suframos pérdidas. Esto puede desanimarnos y provocar que renunciemos a invertir. No obstante, a largo plazo los mercados suelen ofrecer rentabilidades interesantes.
Tomemos como ejemplo el caso de S&P. S&P se ha revalorizado más de un 500% desde el año 2009 a pesar de que, en ese mismo periodo, se han producido enormes caídas que se han prolongado durante meses. Así, los inversores que vendieron durante las malas rachas es probable que perdieran dinero, pero los que mantuvieron su confianza en S&P lograron una alta rentabilidad. A lo largo del tiempo, S&P ha conseguido una rentabilidad anualizada superior al 8%, capeando crisis como la II Guerra Mundial, la burbuja de las .com o la pandemia del COVID.
No saber decir “adiós”
Como sabes, lo normal es cometer errores ocasionalmente. El problema es no reconocerlos y no corregirlos.
A menudo, tendemos a mantener inversiones perdedoras porque nos negamos a cerrarlas con rentabilidades negativas, incluso en circunstancias en las que nada indica que la situación vaya a cambiar. En general, los seres humanos somos muy reacios a reconocer que nos hemos equivocado.
Por esa razón, si nuestro activo se devalúa, debemos tomar distancia y analizar fríamente si se trata de un acontecimiento puntual o si, por el contrario, es víctima de un deterioro permanente de sus características. En este caso, lo más razonable es asumir la pérdida y pasar página cuanto antes.
De la misma manera que es importante capear los vaivenes del día a día manteniendo la inversión, es fundamental no empeñarse en mantener una apuesta fracasada.
Dejarse llevar por los demás
Cuando comenzamos a invertir, es normal que busquemos referencias en todas partes. Se trata de algo razonable, dado que estamos aprendiendo, pero tenemos que discriminar la información de calidad de las promesas sin fundamento. Se trata de una tarea complicada por al menos dos razones.
- Los seres humanos tendemos a comportarnos como hacen la mayor parte de las personas de nuestro círculo cercano. Eso provoca que sobreestimemos los consejos que recibimos de nuestros amigos y familiares y que sucumbamos a la “prueba social” (“Si la mayor parte se comporta así, será por un buen motivo”).
- También valoramos en exceso los consejos de las personas famosas que admiramos, incluso aunque no tengan experiencia en la materia.
Por esta razón, deberíamos contrastar toda la información que recibamos de nuestro entorno y de los medios de comunicación, y confiar, principalmente, en los contenidos más “académicos” y menos comerciales.
En resumen
Al comenzar a invertir:
- Es importante que mantengas la calma. Seguro que vas a sufrir algunos reveses, pero es probable que sean de carácter temporal.
- Si sospechas que no es así, no te aferres innecesariamente a tu inversión y aprende a dar un paso atrás.
- Por último, fórmate con contenidos rigurosos o déjate asesorar por expertos. No deposites toda tu confianza en tu círculo personal o en las personalidades de los medios de comunicación.
Bibliografía
- "Economía conductual para la protección del inversor", de María Eugenia Cadenas Sáez.
- "Pensar rápido, pensar despacio", de Daniel Kahneman.
- "Rentabilidad histórica y evolución del S&P 500", de Antonio FQ.

