Salud financiera
para SENIORS
Legado y transmisión patrimonial
Seguros para protegerte a ti y a tu legado
Nuestra salud financiera puede dar un vuelco de la noche a la mañana: nadie puede garantizar que no va a sufrir un imprevisto. Podemos tener accidentes, ser víctimas de robos, encontrar la rotura de una cañería… y enfrentarnos a muchos otros problemas.
A pesar de que no es posible anticipar los contratiempos, podemos evitar que impacten negativamente en nuestra salud financiera contratando los seguros adecuados.
¿Por qué contratar un seguro?
Las personas somos víctimas del sesgo de optimismo: sabemos que las desgracias ocurren, pero tendemos a pensar que no nos van a tocar. Sin embargo, ocasionalmente, nos tocan.
Los seguros nos garantizan que, en caso de accidente, robo, avería… vamos a recibir una indemnización que va a cubrir los gastos o, al menos, una parte de estos. De esta manera, nos ahorran dinero y molestias en circunstancias que, de otro modo, serían todavía más complicadas
Aunque los seguros requieren un pago periódico, el coste que tienen para nuestra salud financiera es, en la mayor parte de los casos, muy pequeño. A cambio, nos ofrecen una gran protección y mucha tranquilidad.
En resumen
Los seguros nos permiten cubrir grandes gastos a cambio de pequeñas aportaciones periódicas (primas). De esta manera, no sólo protegen nuestra salud financiera objetiva, sino que, además, favorecen nuestra salud financiera subjetiva, proporcionándonos una gran tranquilidad. Muchos de ellos protegen también, directa o indirectamente, a nuestra familia y a las personas que más nos importan.
¿Qué seguros debería contratar?
Según tus circunstancias personales, lo recomendable es contratar primero aquellos seguros que cubren los incidentes más probables y, a partir de ahí, considera si te conviene contar con algún otro.
Los seguros más comunes son:
- El seguro de hogar: el seguro de hogar protege tu vivienda y tus posesiones contra daños o pérdidas provocadas por incendios, ciertos desastres naturales, robos u otros incidentes. A menudo incluye cobertura de responsabilidad civil (ver último punto).
- El seguro de automóvil: es obligatorio en España y en la mayoría de los países, si bien es necesario fijarse en las distintas modalidades: a todo riesgo, a terceros, etc. Puede ser fundamental para protegerte de gastos inesperados en caso de sufrir un accidente.
- El seguro de viaje: de nuevo, hay bastante variedad en el tipo de coberturas. Puede protegerte en caso de cancelación del viaje, pérdida de la maleta, retrasos, emergencias médicas en el extranjero y otros eventos imprevistos.
- El seguro de responsabilidad civil: te cubre a ti y a los miembros de tu familia en circunstancias en las que podéis ser legalmente responsables por el daño a otras personas o a sus propiedades. Protege frente a demandas o reclamaciones que podrían representar grandes cantidades de dinero.
Como puedes comprobar, todos los seguros mencionados cubren incidencias muy comunes que nos podrían afectar a cualquier persona.
En resumen
Los seguros nos permiten cubrir grandes gastos a cambio de pequeñas aportaciones periódicas (primas). De esta manera, no sólo protegen nuestra salud financiera objetiva, sino que, además, favorecen nuestra salud financiera subjetiva, proporcionándonos una gran tranquilidad. Muchos de ellos protegen también, directa o indirectamente, a nuestra familia y a las personas que más nos importan.

